Un viernes de Junio a las 6 de la mañana. Suena el despertador, Sofía abre los ojos y salta para apagar el aparato que no deja de sonar cada vez mas fuerte, no sabe lo que hace, pero lo hace todas las mañanas así que esta acostumbrada. Lo apaga, se tira sobre la cama y piensa en lo que viene del día.
Que pereza, levantarse, ducharse, cambiarse e ir a estudiar. Otro día común, otro día de los tantos que han pasado hace unos meses. Otro día en el que tiene que ir a la pre. <<Maldita pre…>> Piensa. Es la segunda ves que la lleva, la primera vez se quedo por poco, sufrió mucho a descubrir que no logro pasarla e ingresar a la Universidad que tanto quería. Sintió que el mundo se venia abajo, que otra vez no cumplía con lo que se proponía, que otra ves decepcionó a sus padres.
Se levanta de la cama y se dirige hacia el baño. Que fea ha amanecido, pero que importa, solo es la pre, no hay nadie que le interese demasiado en su clase. Hay un chico que le atrae mucho en otro salón pero no lo conoce del todo. En fin, solo es un chico guapo que le atrae. Luego de verse se dirige a su “walking closset”. No agradece tenerlo, lo ha tenido siempre desde pequeña, desde que sus padres decidieron mudarse al piso de arriba y dejarle la habitación. La habitación principal. Solo tenia ocho cuando se la dieron, se sorprendió, recuerda, es la menor de cuatro hermanos, pero no nota que es la mas engreída de la casa.
Al ver la ropa que tiene nada le convence, tiene infinidad de polos de verano, de invierno, infinidad de pantalones, zapatos, de todo, pero aun así no sabe que ponerse. Es un día sin mucho sol, es Junio, es lo normal, aun así hace un poco de calor, cosa que sorprende, porque últimamente ha estado haciendo mucho calor. Mira los polos de manga larga, nota uno que no se pone hace mucho y decide ponérselo, escoge unos jeans que le combinan, unas bragas, un sujetador y medias. Se pondrá las zapatillas azules que tanto le gustan. Últimamente le encanta el color azul, cree que le sienta bien.
Tras escoger su ropa se mete a la ducha, rápidamente termina, se da cuenta que se le hace tarde. Tiene algo de ilusión esa mañana, su mejor amiga Oriana no ira hoy, entonces a convencido a su papá para llevarse el auto. Solo tiene diecisiete años, pero sabe manejar perfectamente, no le preocupa lo que le pueda pasar, es muy joven para estar pensando en las consecuencias de las cosas, cree ella.
Termina de vestirse, no hace mucho para verse bien, sabe que no es la mas bonita, pero últimamente se siente cómoda con ella, tiene claro que no esta delgada, como le gustaría, es más, esta un poco rellenita para su edad y tamaño, pero nunca le ha importado. Sin más coge su bolso y va a la habitación de su papá. Espera que no le diga que no se puede llevarse el auto, sabe que podría haber la posibilidad, pero sube y contenta le dice que se lleva el auto, su padre la mira y teniendo en cuenta las últimas circunstancias, acepta, no le gustaría que se ponga triste de nuevo, trata de hacerla feliz todo lo que puede y lo hace dándole lo que le pide.
Sofía no ha tenido un buen año, hasta ahora no había logrado nada de lo que se enorgullezca mas que graduarse del colegio, cosa que según ella era una obligación. Nunca ha sido de esas chicas que piensen que son las mejores en algo. También ha sufrido la separación de sus padres, cosa que le a afectado bastante, tal ves ese sea el motivo de su desanimo cotidiano. Piensa que no le importa, si embargo en el fondo sabe que le afecta y mucho.
Va hacia el auto, no toma desayuno, no es algo que haga constantemente. No lo hace porque quiera bajar de peso, sino mas bien, porque no le da hambre en las mañanas, ya se comerá algo en la pre.
Al salir del estacionamiento de su casa piensa en lo que hará en el día, le toca ir a la psicóloga. Es la primera cita de muchas que vienen, no se siente cómoda, siempre a querido ir, pero ahora que lo ha conseguido no sabe si se sentirá cómoda al contarle lo que siente a esa señora vieja amiga de su abuela, pero lo hace por su padre. Sabe que está muy preocupado por ella, en el fondo su padre sabe como le ha afectado todo, pero ella no lo nota, falta tan solo unas semanas para que sienta que el mundo se le venga abajo.
El tráfico de las mañanas es insoportable, a ella no le importa, le encanta manejar, es primeriza por lo que no le incomoda que los autos se le metan o hagan cosas que no deben, como es costumbre en su país, eso le decepciona pero sabe que no puede hacer nada, ella no cambiara el mundo o eso cree ella.
Esa mañana a quedado con una amiga para recogerla e irse juntas, le encanta que sus amigas vean que tiene carro, se siente grande, responsable, superior a ellas por tener algo que ellas no tienen. A llegado a la casa de su amiga, Fátima. No la conoce hace mucho pero se han hecho buenas amigas, aunque sabe que no será su mejor amiga le gusta pasar tiempo con ella. La espera en la puerta del edificio, esperando a que baje. Fátima baja. Entra al auto y la saluda con gran entusiasmo.
-Gorda!!!! Tienes carro! Que hablas no puedo creerlo.- dice Fátima efusivamente
-Siiii! Me encanta! Jajaja te acuerdas que le decíamos a Danny que me lo daban cuando no era cierto…. Bueno al fin!!- dice Sofía con cierta felicidad.
- Jajaja siii, bueno amiga esto merece una foto! Pásame tu celular! –dice.
Sofía le da su celular, para ella el objeto más preciado, al fin tiene un iPhone para ella. Con él se toma una cantidad gigantesca de “selfies” como dicen los adolecentes o jóvenes. Fátima pone la cámara y “click” una foto y rápidamente “click” suena nuevamente. Dos fotos que marcan el momento, una de las primeras veces que le dan el carro. Sofía arranca, sabe que tienen que salir ahora o sino no llegara a tiempo a clases. Durante el camino, Fátima no deja de hablar, Sofía le responde con ciertos monosílabos de ves en cuando, no le gusta hablar tanto cuando maneja, ya que es de las primeras veces que maneja sola, sin algún familiar.
Llegan a la pre, al fin. Ha sido un camino de aproximadamente cuarenta minutos, cosa que se ha pasado como si fueran veinte, porque no han parado de hablar en todo el camino. Al entrar a estacionamiento siente cierto miedo por ser menor de edad e ir manejando y hablar con el seguridad de la puerta. Pero ya lo ha hecho antes entonces cada ves siente menos miedo a hacerlo.
Bajan del auto, “pip pip” suena al ponerle la alarma al auto. Sofía llega feliz a la pre, sabe que no se divertirá tanto como le gustaría, pero por lo menos estará con amigos y amigas que la entretendrán por lo que viene del día. Lo que no sabe es que el día le presentara a una persona que estará presente las siguientes semanas del mes y la hará sentir cosas que jamás sintió.
Al entrar al salón ya se ha despedido de Fátima antes de subir a su piso. Entra al salón en el cual se siente muy cómoda, ha aprendido a apreciar a las personas con las que le ha tocado compartir el curso, sabe que no son buenos amigos, pero se divierte con ellos. Se sienta en el sitio de siempre, un sitio estratégico, cerca de los que quiere, el chico guapo de la clase se sienta delante, la amiga de este al costado de Sofía, el chico que le gusto a Sofía en algún momento se sienta en diagonal a ella. Le encanta su sitio, se divierte y entretiene ahí. Saluda a todos y espera a que el primer profesor entre a la clase. Empieza el día. Un día que no le entusiasma, pero tampoco aborrece.
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